ESCASEZ. Ante la falta de forraje, los crianceros han optado por liberar el ganado en la cordillera para que sobrevivan o venderlos a un 90% menos que lo normal.

Cristián Rodríguez F. el Mercurio de Valparaíso

En alrededor de $ 20 mil pesos están vendiendo los crianceros de la comuna de Putaendo -ubicada a 135 kilómetros al este de Valparaíso- las pocas vacas que les van quedando, mientras que los caballos en cerca de $ 60 mil. Si no logran que alguien pague por los animales, los dejarán libres en la cordillera para que intenten sobrevivir.

Es el reflejo de la grave sequía que enfrenta la zona interior de Valparaíso, y que derivó en que el jueves pasado entrara en vigencia la declaratoria de zona de catástrofe en las 36 comunas continentales. Un mes y medio antes ya se había decretado emergencia agrícola, pero la medida dicen que no tuvo mayor efecto para ellos.

De acuerdo a lo que relató el vocero de los crianceros de Putaendo, Freddy Moreno, de las 400 familias que se dedican a criar animales solo 130 recibieron recursos al estar registradas como usuarias del Instituto de Desarrollo Agropecuario (Indap). “Las 270 familias restantes no han recibido nada, ni siquiera una visita de alguien del Gobierno preguntando por cómo están”, describió.

Una ayuda que, además, es a su juicio “pan para hoy y hambre para mañana”.

“Se entregaron bonos de $ 100 y $ 200 mil dependiendo del número de animales. El precio del fardo es de $ 8 mil, y se tiene que comprar con factura para que quede acreditado. A eso hay que agregarle el IVA y el transporte. En total, alcanzaba para entre 18 y 20 fardos, y una persona que tiene cien vacas debía dar seis en la mañana y seis en la tarde. En un día ya ocupada más de la mitad. Cada uno podrá sacar sus propias conclusiones”, cuestionó el criancero.

Rematan animales

Es precisamente la falta de alimento y de agua que existe en Putaendo lo que obligó al sector a comercializar sus animales en hasta un 90% menos que el precio normal. “Una vaca cuesta $200 mil y un caballo cerca de $400 mil. Más que vendiendo, estamos regalando para así evitar que tengamos que contratar después una retroexcavadora -que saldría más cara- para enterrar a los animales”, cuenta Moreno.

De todas formas, ni la decisión de vender ha provocado que, según cifras de los crianceros, existan más de 6 mil animales muertos a la fecha.

El último catastro lo realizaron en junio de este año, donde cifraron en 28 mil el número de vacas, caballos, ovejas y cabras. Hoy, dicha cifra es inferior a los 22 mil, sin considerar el estado en que se encuentran. “Están todos moribundo por la falta de forraje y agua”, lamentó el vocero.

Primeros traslados

Para no seguir comercializando el ganado ni dejarlos a su suerte en la cordillera, el viernes pasado comenzó el primer traslado de 60 vacas a un predio ubicado en Rengo, en la Región de O’Higgins. La medida se intentará replicar esta semana, siempre y cuando tengan los recursos para pagar el costo del traslado y obtengan la autorización del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG).

Mientras tanto, los crianceros se mantienen en una campaña reuniendo no solo comida para los animales, sino que también para ellos, en especial para quienes han perdido su principal fuente de trabajo.

“Este año ha sido muy brusco el cambio. Hay humedales y vertientes en plena cordillera que ya no están por la falta de lluvia. La gente, y sobre todo los adultos mayores, simplemente están vendiendo sus animales y cerrando los ojos a esperar lo que tenga que pasar”, relató Moreno.

Situación de putaendo

El seremi de Agricultura, Humberto Lepe, reconoce que la situación que enfrenta Putaendo es crítica por dos cosas: la alta presencia de caprinos en la zona y su condición geográfica.

“La hoya hidrográfica en Putaendo es muy baja por tanto muchos afluentes de agua se secaron y el desarrollo de forraje fue prácticamente nulo en la comuna. Pero el problema más crítico es que la mayor cantidad de animales son cabras, y tenemos serias dificultades para trasladarlas al sur por ser depredadoras, y tampoco hay un poder de compra como ocurre con los vacunos y caballos”, indicó el seremi. Y si bien el representante regional del Minagri lamentó la situación que se vive en el Valle del Aconcagua, aseguró que responde a una mala planificación que hicieron los propios crianceros de la zona.

“Nosotros empezamos a entregar forraje en marzo con el compromiso de que fueran reduciendo la carga de animales. Pero ante el escenario de que iba a ser un invierno normal, muchos de ellos -y es una decisión que respetamos- no se deshicieron de los animales. Y eso hace que hoy exista un número que supera la cantidad de agua y de alimento”, explicó Lepe.

El seremi también cuestionó la cifra entregada por los afectados en cuanto a que existirían más de 6 mil animales muertos. “Si fuese así, el problema sanitario sería enorme”.

Inyección de recursos

A la espera de la decisión que tomen los crianceros con sus animales, el secretario regional de Agricultura adelantó que a través del fondo de $600 millones que aprobó el Gobierno Regional de Valparaíso irán en beneficio de quienes no están registrados en el Indap y no fueron ayudados anteriormente. Mientras que los que sí lo están, recibirán una segunda ayuda de forraje lo más probable que durante noviembre.

Un anuncio que para Freddy Moreno sigue sin ser convincente. “Putaendo siempre ha estado abandonado. No es nada nuevo”, aseguró.

“La gente, y sobre todo los adultos mayores, simplemente están vendiendo sus animales y cerrando los ojos a esperar lo que tenga que pasar”

Freddy Moreno, Vocero de crianceros Putaendo

$ 20.000es el valor en que se vende una vaca en Putaendo, un 90% menos de lo normal. Los caballos a $ 60 mil.

$ 112millones ha invertido este año el Indap en la comuna. Habrá nuevas ayudas este mes y en noviembre.