Padre Pedro Salinas en su última misa como Párroco de Putaendo: “Dios me hizo un regalo al enviarme aquí”

Padre Pedro Salinas en su última misa como Párroco de Putaendo: “Dios me hizo un regalo al enviarme aquí”

Ante un templo repleto de autoridades, colaboradores y fieles de la iglesia, el religioso ofició su última eucaristía en nuestra comuna. Este sábado asumirá como párroco en la comuna de San Esteban.

Llegó hace seis años a Putaendo desde la comuna de Llay-Llay y le tocó enfrentar el desafío de la reconstrucción del templo y levantar nuevamente a la iglesia en un complejo momento. Pero el Padre Pedro Salinas, con su carisma logró ganarse el cariño y el respeto de la comunidad, que esta tarde acudió en masa a despedirlo en su última eucaristía como párroco de Putaendo.

Emocionado y acompañado de su madre, que orgullosa observaba en la primera fila, el religioso ofició una nueva misa ante la comunidad, entre las que se encontraban autoridades como el alcalde Guillermo Reyes y los concejales Sergio Zamora y Julio Aravena. Sin embargo, esta última eucaristía tuvo un sentido especial y emotivo, y es que nadie quiso quedarse sin dedicar sentidas palabras a su sacerdote, de quien destacaron su carisma y su liderazgo para volver a reencantar a la comunidad.

Sus colaboradores antes de terminar la misa entregaron un sentido presente a él y a su madre, mientras los aplausos se escuchaban de rincón a rincón. Posteriormente en dependencias del Liceo Manuel Marín Fritis ya estaba preparada una gran convivencia, a la cual estuvieron todas y todos invitados.

Este sábado 11 de marzo, el Padre Pedro asumirá como Párroco de la comuna de San Esteban, en la Provincia de Los Andes. Hasta allá lo acompañarán los fieles putaendinos, quienes también recibirán al Padre Vicente Montenegro, nuevo párroco de la comuna, a las 18:00 horas en el monolito rotario al inicio de Calle Comercio.

Última misa en la comuna de Putaendo, de la mano de esta comunidad que lo recibió y hoy lo despide calurosamente.

“Antes que todo, darle gracias a toda la gente, a los agentes pastorales, a la gente que hace el aseo aquí en la parroquia y a las secretarias, porque realmente fueron un apoyo. Sin duda ellas descubrieron la presencia de Dios en esta comunidad y me la enseñaron. Darle gracias a cada una de las personas con las que trabajamos juntos en esta parroquia y fuimos capaces de sacarla adelante. Yo creo que Dios me hizo un regalo con enviarme aquí a Putaendo, del cual nunca me voy a olvidar”.

Lo mencionaron en los discursos. Se le reconoce no tan sólo haber liderado la reconstrucción del templo después del terremoto, sino también haber levantado nuevamente la iglesia en un momento complejo.

“Dios siempre nos da signos, y si uno es capaz o inteligente de descubrir esos signos, va a descubrir por qué está acá. Yo creo que Dios me hizo ese regalo de saber descifrar el signo de su presencia en medio de la dificultad. Y descubrir a Dios en medio de las dificultades, ese si que es un regalo”

¿Cuáles son los mejores recuerdos que se lleva de Putaendo?

“Primero el pueblo. Me encanta Putaendo, yo lo encuentro maravilloso, sus campos, la Calle Comercio, la gente, yo creo que ese es el primer recuerdo. Lo segundo, el sacrificio de los agentes pastorales, que son dedicados, que se la juegan por la fe, que se la juegan por el cura, y lo tercero, que no puedo dejar de mencionarlo, es la comunidad educativa del Colegio Marie Poussepin, especialmente a las monjitas que me apoyaron mucho en los momentos difíciles, y junto a ellas descubrimos que Dios está presente en medio de la tristeza”.

¿Cómo resumiría estos seis años a cargo de una de las parroquias más antiguas de la Diócesis de Aconcagua?

“Esfuerzo, amor y gratitud de Dios”.

 

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