“Desapercibidos” pasaron los 200 años de la muerte del patriota putaendino José Antonio Salinas

“Desapercibidos” pasaron los 200 años de la muerte del patriota putaendino José Antonio Salinas

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Salinas junto a Juan José Traslaviña (sanfelipeño) y Pedro Regalado Hernández (quillotano) fueron ahorcados en la Plaza de Armas de Santiago el 6 de diciembre de 1816 acusados de conspiración. Ni en Putaendo ni en San Felipe se rindió homenaje a los Mártires de Aconcagua. (Foto: Esta propiedad es descrita como la casa del patriota mártir José Antonio Salinas, en la localidad de Sahondé).

Un día como hoy, hace 200 años atrás, los patriotas José Antonio Salinas (putaendino), Juan José Traslaviña (sanfelipeño) y Pedro Regalado Hernández (quilotano) eran sentenciados a morir en la ahorca en un acto público en la Plaza de Armas de Santiago el 6 de diciembre de 1816, tras ser acusados de conspiración.

Este martes se cumplió el bicentenario del sacrificio que los llamados Mártires de Aconcagua hicieron por la causa independentista que lideró el General argentino José de San Martín con el Ejército Libertador, cuyo paso inicial elevó a Putaendo a la categoría de Primer Pueblo Libre de Chile. Sin embargo, a pesar de la trascendencia de estos personajes y el importante rol que cumplieron al abrazar la gesta de la Independencia de Chile, no hubo homenajes en su nombre.

Literalmente, el legado de estos ilustres ciudadanos quedó en el olvido.

En Putaendo y en San Felipe no se prepararon actos, ceremonias u homenajes para conmemorar el bicentenario de su muerte. En Putaendo sólo existe una calle con el nombre de José Antonio Salinas, al igual como ocurre en San Felipe con Juan José Traslaviña. Se han hecho esfuerzos para esclarecer cuál es la verdadera casa donde vivió el patriota putaendino, pero la información existente es demasiado escasa.

Descendiente directo de españoles, José Antonio Salinas formó parte del grupo de patriotas que se quedó en Chile durante el periodo de la reconquista española, mientras una gran masa de compatriotas se refugiaban en Mendoza. Allí se organizaría el Ejército Libertador de Los Andes, encargado de liberar definitivamente a Chile de la corona española. Durante estos años de exilio, entre 1814 y 1817, el General José de San Martín, principal arquitecto del Ejército Libertador, definió la estrategia de encargar a los patriotas que habían quedado del otro lado de la cordillera, organizar guerrillas distractoras en la provincia de Aconcagua, principalmente en Quillota, con el fin de dar tiempo a la organización del ejército que entraría a Chile por el paso cordillerano.

De esta manera, por medio del coronel José María Portus, San Martín se enteraría de la presencia de tres patriotas quienes estarían dispuestos a cumplir la misión. Hablamos entonces de Pedro Regalado Hernández oriundo de Quillota, Juan José Traslaviña, perteneciente a una extensa familia sanfelipeña y el destacado en esta reseña, José Antonio Salinas, quien fue vecino de Putaendo. Dichos personajes no tardaron en organizarse. Salinas parte a Quillota junto a Regalado y otros dos nuevos asociados llamados Ramón Arestigui y Ventura Lagunas. Este último con apenas diecisiete años fue sorprendido en Quillota y por miedo a las implicancias de los hechos cometidos, traiciona a sus compañeros revelando sus planes e indicando la dirección que habían tomado hacia Valparaíso. El 20 de octubre de 1816 Salinas y Regalado fueron apresados en el puerto, para luego ser trasladados a Santiago y ser sometidos al Tribunal Militar que los condenaría a muerte. De esta forma, el 5 de diciembre de 1916, Traslaviña, Regalado y Salinas fueron condenado a la horca en la Plaza de Armas de Santiago.

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